Por alguna extraña razón

Lo peor de todo es tu olor,

que por alguna extraña razón,

se me queda en el corazón.

Lo retengo tan fuerte que hasta lo invento en mi mente.

Y aún no sé cómo, pero estás en todas las playas, en todos los cines,

estás aquí, conmigo.

Por eso duele, duele inventarte,

porque inventarte implica no existir.

Así que no estás,

no estás aquí conmigo.

Pero aun así me castigo,

mientras yo,

por alguna extraña razón,

no dejo que caigas en el olvido.

Vecinos

Recuerdo pasear por aquella calle aún sin nombre.

No me llamaban la atención las casas, tampoco los adoquines,

ni si quiera me llamaban la atención los coches que en ella aparcaban.

Lo que me llamó la atención fue verle regar el jardín,

no entendí por qué pero regaba las flores muertas.

Solo regaba las flores muertas.

Solo.

Y no fue hasta este entonces que ignoré haber sido yo la vecina de enfrente,

la que ignoraba las flores vivas,

la que regaba la tierra muerta.

Carta con tan solo el remitente

No te voy a pedir perdón a ti.

Le voy a pedir perdón al Lexus.

Le pediré perdón a las ensaladas de primero, al Churrasco de 2º.

Perdón a ese spa.

Disculpas al iPhone.

Perdón a esa última noche en ese hotel.

Les pido perdón por mandarlos a la mierda.

Porque tendría que haber podido bajar caminando a tu casa para seguir viéndote.

Tendríamos que haber seguido comiendo McDonald’s.

Tendríamos que haber seguido yendo a la playa.

No tendría que tener móvil para obligarte a estar aquí y así oír mi voz.

No tendría que haber sido la última noche juntos.

Tendría que haberte cogido de la mano.

Pero por eso no te pido perdón, porque dejarte ir fue hacerte un favor.

(A l g o + q u e p e r s o n a l)

 

 

 

“Me inventaré que hasta los malos son buenos”

Un compás de 2/4.

Así sonaba esa noche. Constantes los sol, los mi, los do.

Y de repente nada, un silencio que a pesar de serlo sonaba, sonaba como un 4/4 en el que la figura de la redonda el compás completo abarcaba.

El 2/4 hería, hasta que el silencio del 4/4 hirió más por la ausencia de sus “solmidos”, entonces me inventé que el primero sería bueno en el silencio, y que el silencio, sería bueno en los “solmidos”.

Te lo susurré, por eso no lo incluiste en el poemario, lo repartiste por el mismo

[…] “Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos” […]

porque

[…] “A nadie te pareces desde que yo te amo” […]

y es que

[…] “En tus ojos de luto comienza el país del sueño” […]

pero

[…] “A veces van mis besos en esos barcos graves, que corren por el mar hacia donde no llegan.” […]

y esta vez tampoco llegarán. Pero al menos voy a darte el placer de ver cómo me alejo

[…] “hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.” […]

¡Ay! (Suspira)

[…] “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.” […]

Pero no te preocupes, al igual que esta vez los besos no llegarán, el olvido tampoco será tan largo.