Te lo susurré, por eso no lo incluiste en el poemario, lo repartiste por el mismo

[…] “Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos” […]

porque

[…] “A nadie te pareces desde que yo te amo” […]

y es que

[…] “En tus ojos de luto comienza el país del sueño” […]

pero

[…] “A veces van mis besos en esos barcos graves, que corren por el mar hacia donde no llegan.” […]

y esta vez tampoco llegarán. Pero al menos voy a darte el placer de ver cómo me alejo

[…] “hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.” […]

¡Ay! (Suspira)

[…] “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.” […]

Pero no te preocupes, al igual que esta vez los besos no llegarán, el olvido tampoco será tan largo.

Lunares efímeros

Anoche hablé con el lunar de tu pecho pero no fue él quien me contestó.

Anoche el lunar de tu pecho no quiso contestar porque se dio cuenta de que no había sido sincero.

Entonces besé el lunar de tu hombro, porque a pesar de no haberme hablado nunca antes, lo sentí como si lo hubiesemos hecho siempre, fue sincero y por eso lo quise.

Pero no era con el mismo sentimiento de seguridad con el que lo hacía en un pasado, ahora tengo miedo, estoy aterrorizada con la idea de volver a ser fría.

¿Qué digo?

Estoy aterrorizada con la idea de descubrir que nunca he dejado de estar congelada.

Anoche hablé con el lunar de mi pecho y me contestó,

“Lo demás es efímero, lo nuestro es eterno hasta que nos convirtamos en lo demás y será entonces cuando ya nada importe, porque cuando pudiste sentirlo, lo sentiste eterno.”

C L O S E D

Solo te pido que leas lo que escribo.

Shhh.

Es importante, no hables.

/NO/ quiero oirte.

De verdad.

No insistas, no me importa, te lo juro que ya no me importa.

No me conoces, tampoco lo intentes.

No me halagues, te pido por favor que no lo hagas.

Porque me es igual, no puedo oirte, y aunque pudiera estarías hablando de alguien que has creado para convencerte de que /SOY ELLA/.

Y no.

Shhhh, he dicho, no quiero más palabras.

Por fin.

Cerrada tu boca.

Cerrada a tu boca,

cerrada a cualquier otra.

Naranja evaporada

Hoy me apetece mirar un mapa, inspira en mí las ganas, el miedo, el anhelo.

Hoy me apetece hablar de ti, de tu ceguera al reirte, de lo que peligraban nuestras vidas contigo al volante porque conmigo al lado hacía de ti el ciego más feliz.

No estuve, no estoy, y posiblemente no estaré nunca enamorada de ti, porque nos falta tiempo y lugar.

¿Por qué hoy no se evapora el mar?

Tengo coche para cruzar el Atlántico evaporado, pero no gasolina suficiente.

Tengo piernas para seguir andando, pero no agua suficiente.

Da igual, mañana se evaporará el océano, cogeré el coche, caminaré y cuando me desplome cerraré los ojos.

Él cogió el coche, caminó y cuando cayó en el Atlántico evaporado hizo de ella la ciega más feliz.

 

É L

Tiene las manos llenas de callos, duros como piedras, antes eran desagradables al tacto, ahora ella los echa de menos, busca en las rocas su textura, le gusta lo áspera que fue su vida cuando él le tocaba, porque gracias a eso ahora su vida es suave, como cuando el viento le mece el pelo sobre su cara.

E L L A

Es esa que cuando le llevan a comerse un helado de gofio de Peña la Vieja llora, a la que le gusta que le cojan de la mano, a la que le pone nerviosa que le miren a la boca mientras habla, es ella quien no deja ver su ombligo a cualquiera, quien gasta gasolina en ir a ver el mar, quien recoge lunares en su memoria, es ella, la que desaprovecha los minutos cuando los vive, pero quien los guarda en su mente bajo llave, y los saca cuando llueve.