Hasta mañana

Que divertidos nos veíamos mientras tratábamos de mantener al oído esa canción.

Si hubiésemos caminado hacia la independencia no tendríamos que haber compartido auriculares.

Pero no hubiéramos bailado tan pegados como lo hicimos aquel día.

Pegados pero sin rozarnos.

Extraña sensación la de olerte y no besarte.

Mañana te casas, y hoy he bailado contigo como aceptación.

Pues acepto depender de este recuerdo,

ya que a partir de ahora, será con otra con la que pintes de verde tus paredes blancas,

con quien manches de café y té el cuaderno de campo.

Gracias por recordarme que aún queda amor en el mundo.

Aunque no sé cómo vivir si mi amor te lo llevaste contigo y es con ella con quien lo compartes.

De hambre moriré,

porque solo eran tus versos torpes tras el sexo los que me saciaban.

Trend

Existía una tendencia en ella

en buscar a alguien que creía mejor,

encontraba un extraño placer en ello,

que le hacía nadar a lo profundo de sí misma.

Ausencia de luz.

Curiosa la ausencia de luz que en ella anida,

porque ya nadie en sus sentimientos repara,

cuando hablan de amor a su oído.

Pero que niña ilusa, inocente,

y más ilusa si cree en él de ese modo cáustico,

ya que lo que no entiende es que no va a encontrar amor en quien cree superior,

pues le otorga un título a alguien que no le corresponde

y les hace hablar de algo de lo que ni siquiera ellos entienden.

Dibújame

Dibújame un beso en la espalda

Para saborearlo con otra parte que no sea la boca

Quiero sentirte vivo

y que me respires la nuca sin lunares,

ya que eres tú quien por los dos los lleva puestos,

como ese collar que espero nunca me regales.

Te echo de menos, pero es normal,

tú solo haces de mí la ciega más feliz.

Ah, ya, que vives en un instante, un momento muy lejano,

tranquilo, estiraré mi brazo,

a lo mejor alcanzo a estar juntos este verano.

Por alguna extraña razón

Lo peor de todo es tu olor,

que por alguna extraña razón,

se me queda en el corazón.

Lo retengo tan fuerte que hasta lo invento en mi mente.

Y aún no sé cómo, pero estás en todas las playas, en todos los cines,

estás aquí, conmigo.

Por eso duele, duele inventarte,

porque inventarte implica no existir.

Así que no estás,

no estás aquí conmigo.

Pero aun así me castigo,

mientras yo,

por alguna extraña razón,

no dejo que caigas en el olvido.

Vecinos

Recuerdo pasear por aquella calle aún sin nombre.

No me llamaban la atención las casas, tampoco los adoquines,

ni si quiera me llamaban la atención los coches que en ella aparcaban.

Lo que me llamó la atención fue verle regar el jardín,

no entendí por qué pero regaba las flores muertas.

Solo regaba las flores muertas.

Solo.

Y no fue hasta este entonces que ignoré haber sido yo la vecina de enfrente,

la que ignoraba las flores vivas,

la que regaba la tierra muerta.

Carta con tan solo el remitente

No te voy a pedir perdón a ti.

Le voy a pedir perdón al Lexus.

Le pediré perdón a las ensaladas de primero, al Churrasco de 2º.

Perdón a ese spa.

Disculpas al iPhone.

Perdón a esa última noche en ese hotel.

Les pido perdón por mandarlos a la mierda.

Porque tendría que haber podido bajar caminando a tu casa para seguir viéndote.

Tendríamos que haber seguido comiendo McDonald’s.

Tendríamos que haber seguido yendo a la playa.

No tendría que tener móvil para obligarte a estar aquí y así oír mi voz.

No tendría que haber sido la última noche juntos.

Tendría que haberte cogido de la mano.

Pero por eso no te pido perdón, porque dejarte ir fue hacerte un favor.

(A l g o + q u e p e r s o n a l)